Qué visitar en San Petesburgo, una de las ciudades más bellas del mundo

La segunda capital de Rusia, San Petesburgo, ofrece al visitante un valioso tesoro arquitectónico, cultural e histórico que le ha merecido el nombre de “Venecia del Norte” y el orgullo de ser considerada una de las ciudades más bonitas de la tierra.

Un poco de historia

San Petesburgo fue fundada por Pedro el Grande, quien colocó en 1703 en la isla Zayachim (Isla de Neva), la piedra fundamental de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, dando origen a la historia de San Petesburgo.

En 1712 llega a ser capital del Estado Ruso y centro de la vida política, cultural e intelectual. En esa época, se invita a prestigiosos arquitectos y escultores para embellecer la ciudad. Aparecen anchas avenidas, plazas, lujosos palacios, soberbias catedrales y edificios administrativos.

La Catedral de San Pedro y San Pablo, el edificio de los Doce Colegios, la Catedral de San Nicolás, el Palacio de Invierno, la Catedral de Smolni, los edificios del Senado y del Sínodo, el Instituto de Smolni, las Catedrales de San Isaac y de la Virgen de Kazán crearon la ciudad única que no tiene análogos en el mundo.

La adornan monumentos espectaculares como el Jinete de Bronce en honor a Pedro el Grande, el Monumento a Pushkin, el gran poeta ruso y los monumentos a los mariscales rusos Mijaíl Kutúzov y Barclay de Tolli.

Hermitage: Palacio de invierno

El Hermitage es, sin duda, uno de los museos más grandes del mundo. Fue fundado en 1764 en estilo barroco ruso por el arquitecto Rastrelli. Cuenta con una colección de más de 2 millones de obras de arte, entre las que figuran obras maestras de Leonardo da Vinci, Rafael, Rodin, Rembrandt, Rubens, así como muchos impresionistas franceses.

Además de las obras de arte, se pueden visitar las salas de gala y antiguos locales del Palacio, que fue residencia de invierno de los emperadores rusos. De la escalera de los Embajadores, se accede a dos enfiladas de salas de gala. La primera enfilada incluye la Sala Grande de Mariscales de Campo, el Gabinete Ministerial, la Sala de Pedro, la Sala de Escudos, la Galería de la Guerra Patria de 1812, la Sala de Georgio, la Iglesia y la Sala de Apolo. Las habitaciones de los Zares incluyen el Comedor Verde, Rotonda, Sala de Árabes, el Comedor pequeño, la Sala de Malaquita y el Tocador.

La Enfilada del Neva comprende la Sala de Conciertos, el Palacio Grande, la Sala Ovalada y la Galería de Pedro.

Fortaleza de San Pablo y San Pedro

La imponente fortaleza está situada en la isla Zayachi, lugar escogido por Pedro el Grande para construir allí en 1703 la fortificación militar ante los ataques de los suecos, que por entonces dominaban el Mar Báltico. Realizada por el arquitecto Domenico Tresini, la fortaleza cuenta con seis murallas cuya altura máxima es de 12 metros y tiene seis bastiones.

En 1787, todas las edificaciones sobre el río Neva fueron revestidas de granito.

Catedral de San Pedro y San Pablo

Una alameda central dentro de la fortaleza conduce a la Catedral de San Pedro y San Pablo, erigida en 1712-1713, en el lugar de la primera iglesia edificada en 1703 en homenaje a los apóstoles Pedro y Pablo. En su exterior se destaca la torre de 122 metros rematada por una aguja que sostiene una esfera con un ángel sosteniendo la cruz, obra de Rinaldi y el reloj holandés que cada seis horas toca el himno nacional.

En el interior de la Catedral, se destaca el iconostasio con iconos de Mercuriev y las 32 tumbas de la familia Romanov, entre las que se destaca la del Pedro el Grande, siempre adornada con flores frescas.

En la explanada de la Catedral se puede visitar la Casita de la Barca y la Ceca que contiene una exposición numismática.

A espaldas de la Ceca se encuentran dos antiguas cárceles, la Cortina de Catalina y el Bastión de Trubetskoy, de fama siniestra por las torturas cometidas a presos políticos.

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